Las personas PAS

A menudo me pongo a pensar en que las personas extremadamente sensibles como tantos, cómo yo…de verdad estaríamos mejor en la inopia de la no-existencia, tenemos la piel tan fina, nos duele tanto lo malo que sucede…
La pura empatía nos hace derramár lágrimas de sangre por otro ser humano o animal, esa compasión por el débil y lo injusto.

Puede sonar a cómic de super héroes, pero ahí está el fallo, que no tenemos ningún super poder…y por el contrario muchas carencias y complejidad.

Los sonidos fuertes, las luces brillantes o emergentes, la ropa áspera, las aglomeraciones de gente, los climas extremos, son sólo una mínima parte de las cosas que a modo de anécdota pongo aquí…mis problemas no son esos, ya que no saber cuidar de mi misma ya que éra una niña y el desconocimiento de mi familia hicieron que la alta sensibilidad diera lugar a trastornos psicológicos, como fobias, depresión crónica o ansiedad generalizada.

También tiene su parte buena y es que cuando algo te hace feliz, tienes un día bueno o disfrutas con una canción, película o algo similar, personalmente tengo una especie de síndrome de Stendall y en ese momento me conmueve una sensación indescriptible de bienestar y a veces… parece que estoy en una burbuja de tiempo dónde no existe nada más. Una lastima que no suela durar demasiado,ya que me siento invencible por un momento.

La mayoría de Pas somos profundos, serios en la vida, responsables, y solemos necesitar a menudo un rincón nuestro, para poder desconectar en el a menudo.

Valoramos mucho a nuestro pequeño grupo de personas y estamos siempre ahí para ellxs.

Después ya cada persona obviamente es un mundo aparte, con sus rarezas o manías.

Este tema da para mucho, pero quería hacer una toma de contacto con el mundo de los hipersensibles.

No estamos preparados para el mundo, pero lo cierto es que el mundo tampoco lo está para nosotros.

Ésa es la verdad.

Amor

(El siguiente texto es de Abril de 2018, cuándo aún la esperanza me rondaba…)

Espero encontrar un día a alguien,

que me quiera bien, que me quiera como soy

que me quiera bonito, sin trucos, sin mentiras, sin dobleces.

Que no esté al borde de un abismo,

que no quiera ser salvado de nada, aunque no lo sepa,

que no me arrastre a su pena, a su vacío o a su frialdad…

que no me haga enamorarme, ilusionarme,

para después arrojarme al más crudo de los vacíos,

del dolor, de la desgana, de la desidia de su ego…

y ahí me quede a oscuras, con todos mis demonios

y el recuerdo agonizante

de todos los suyos…

como una gota serena, que va minando mis días

que mata todas mis noches,

y las hace infinitas, tristes y amargas.

Alguien que quiera compartir la vida como un viaje,

y me enseñe cómo se vé la vida desde su propio prisma,

que me enseñe y me cuente sus días y noches hasta llegar aquí

sin judgarme, engañarme, o mentirme…

A cambio me ofrezco transparente como siempre, tengo lo que soy

soy lo que siento, ofrezco lo que me gustaría…

no me gusta causar dolor,

ya que en mi intrincado laberinto, soy dolor y sufrimiento,

pero del otro lado, también soy luz y tengo mucho que ofrecer.

Vacío…

Cómo he llegado aquí? Me pregunto infinitas veces…

Tan lejos, tan cuerda, tan…viva?

Supongo que el cerebro siempre atenúa los malos momentos convirtiéndolos en recuerdos más soportables y aún así, el pasado atormenta el presente.

Los trastornos no tienen fecha de caducidad, aunque luche con ellos cada día, solo puedo ganar batallas.
Y a éstas alturas estoy tan cansada, que todo me da igual.

Hace tiempo me hubiese gustado ver a otros en mis zapatos, hoy sé que eso es una gilipollez que no sirve para nada.

He dado todo de mí, a todos los niveles, no he tenido muchas oportunidades de sentirme feliz, pero guardo en mi recuerdo los momentos en que lo fuí, incluso cuando no me daba cuenta.

Nunca hubiera pensado que a mis 42 años iba a llevar dos sin pareja y no creo que vaya a tenerla, muchas casualidades tendrían que darse. Algo me dice que me quedaré a solas conmigo y no es estar sola lo que me apena, sino haber fracasado también en eso. Que nadie en realidad me haya querido nunca, ni vaya a hacerlo, que ya no pueda siquiera tener esa mini familia, ese amigo;
Y es que la gente quiere una perfección absurda que no existe, en todo, en la amistad, en las relaciones, en el trabajo, en la vida… y yo soy lo más imperfecto que hay, soy lo que nadie quiere hoy día.

Pero sigo siendo jodidamente humana y no puedo evitarlo.

Écho en falta no poder conversar con nadie en confianza o hasta las tantas, nadie con quién ir a sitios dónde con nadie más irías, con quien tener una complicidad especial o dormír a su lado…

No sé porque no me he suicidado todavía, no hay nada que me apegue a éste mundo.

Solo puedo sentir el vacío golpeando mi pecho una y otra, y otra vez.

La existencia nunca, jamás debió traerme aquí.

La existencia es un pesar.

El mundo es una locura.

Una canción…

Estoy totalmente de acuerdo con lo que pensaba Schopenhauer sobre la música y es:

«En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad…»

Digo ésto porque a menudo nada nos impide darnos cuenta de lo que ha querido transmitir alguien en una canción, un área o cualquier otra pieza, aunque no compartamos el mismo idioma. Me ha pasado innumerables veces, y hoy he vuelto a recordar una canción de los navarros Berri Txarrak y he sentido la necesidad de compartirlo, quizá sólo por un instante me sienta comprendida por el autor…aunque el dolor sea distinto (en el fondo está conectado de alguna manera).

«Soilik agur» – Berri Txarrak (Solamente adiós)

Venga esa copa de vino y brindemos

en este momento te quiero a mi lado

lo tengo claro, sabes que tengo este viaje pendiente

hoy elijo mi final

Si tuviera fuerza en estos inertes brazos

me gustaría abrazarte en este momento

pero si tampoco eso puedo

prefiero olvidar este dolor para siempre

sin dramas, por favor: simplemente adiós

Y si preguntan por mí

diles que mi prioridad fue la dignidad, por la razón que sea

y si preguntan por mí

diles que no le deseo este sufrimiento a nadie

si preguntan por mí.

 

 

Un día más

El mundo me es hoy más ajeno que nunca; estoy entre los humanos, pero no me siento viva ni uno de ellos.

Todo me parece vacuo, superfluo, nada parece tan importante cómo para seguir aquí.

Creo que he abandonado toda esperanza, ni siquiera tengo ganas de tener o no razón en algo, me da igual que no entiendan mi punto de vista.

Sólo es el mío y ya está.

Cada uno percibe el mundo desde propio prisma y nada nos hace estar tan lejos cómo eso.

Coincidir es una palabra bonita, tan bonita cómo utópica, que encierra en si misma algo tan difícil, enmarañado y complejo como que dos almas se entiendan mínimamente en éste estercolero de modernidad liquida emergente, dónde ya ni nos miramos a los ojos al hablar.

Dónde la esperanza nos va matando con su piedad, cuando ya no nos quedan ilusiones que nos pongan en pie por las mañanas.

Estoy muerta

Quizá tu pienses que no, pero estoy muerta.

Estoy muerta.

¿Solo porque respiro, como y camino? Eso no me hace estar viva.

Yo ya nací muerta.

Sólo tengo el privilegio de observar el mundo desde una ventana o sentada sola, fuera,

eso no es estar vivo.

Sólo veo series o leo para hacer que pasen los días, eso no es estar vivo.

Tomo cada día medicación desde niña para poder ser como un autómata en el mejor de los casos,

eso no es estar vivo.

He estado meses sin salir de mi habitación, eso no es estar vivo.

He estado horas mirando al horizonte sin saber en qué pensaba, eso no es estar vivo.

Daño a las personas que me quieren, estaría mejor muerta en su totalidad.

Sólo durmiendo sin saber que lo hago, es cómo descanso de todo el sufrimiento.

Y seguramente me queden muchos años así, porque la vida no es justa, mueren personas que no lo merecen y nos quedamos personas como yo, que no están hechas para “vivir” en éste mundo,

que sólo estamos para ocupar sitio y esperar la muerte en su totalidad, que no sabemos porque estamos aquí ni que pintamos en ésta absurda comedia, dónde los demás logran sacar provecho a sus vidas y los que están muertos como yo nos preguntamos, que mierda hacemos aquí?

Ciorán dijo una vez:

“Quien no haya concebido jamás su propia anulación, quien no ha presentido el recurso a la cuerda, a la bala, al veneno o al mar, es un recluso envilecido o un gusano reptante sobre la carroña cósmica”.

Al menos yo muchas veces…sólo espero haber roto cada lanza y saber que no me quedó nada por intentar o por hacer, antes de mi final.


Esta es tu primera entrada. Haz clic en el enlace «Editar» para modificarla o eliminarla, o bien crea una entrada. Si lo prefieres, puedes utilizar esta entrada para contar a los lectores por qué has empezado este blog y qué tienes previsto hacer con él. Si necesitas ayuda, contacta con los simpáticos miembros de los foros de ayuda.