A menudo me pongo a pensar en que las personas extremadamente sensibles como tantos, cómo yo…de verdad estaríamos mejor en la inopia de la no-existencia, tenemos la piel tan fina, nos duele tanto lo malo que sucede…
La pura empatía nos hace derramár lágrimas de sangre por otro ser humano o animal, esa compasión por el débil y lo injusto.
Puede sonar a cómic de super héroes, pero ahí está el fallo, que no tenemos ningún super poder…y por el contrario muchas carencias y complejidad.
Los sonidos fuertes, las luces brillantes o emergentes, la ropa áspera, las aglomeraciones de gente, los climas extremos, son sólo una mínima parte de las cosas que a modo de anécdota pongo aquí…mis problemas no son esos, ya que no saber cuidar de mi misma ya que éra una niña y el desconocimiento de mi familia hicieron que la alta sensibilidad diera lugar a trastornos psicológicos, como fobias, depresión crónica o ansiedad generalizada.

También tiene su parte buena y es que cuando algo te hace feliz, tienes un día bueno o disfrutas con una canción, película o algo similar, personalmente tengo una especie de síndrome de Stendall y en ese momento me conmueve una sensación indescriptible de bienestar y a veces… parece que estoy en una burbuja de tiempo dónde no existe nada más. Una lastima que no suela durar demasiado,ya que me siento invencible por un momento.
La mayoría de Pas somos profundos, serios en la vida, responsables, y solemos necesitar a menudo un rincón nuestro, para poder desconectar en el a menudo.
Valoramos mucho a nuestro pequeño grupo de personas y estamos siempre ahí para ellxs.
Después ya cada persona obviamente es un mundo aparte, con sus rarezas o manías.
Este tema da para mucho, pero quería hacer una toma de contacto con el mundo de los hipersensibles.
No estamos preparados para el mundo, pero lo cierto es que el mundo tampoco lo está para nosotros.
Ésa es la verdad.
