Vacío…

Cómo he llegado aquí? Me pregunto infinitas veces…

Tan lejos, tan cuerda, tan…viva?

Supongo que el cerebro siempre atenúa los malos momentos convirtiéndolos en recuerdos más soportables y aún así, el pasado atormenta el presente.

Los trastornos no tienen fecha de caducidad, aunque luche con ellos cada día, solo puedo ganar batallas.
Y a éstas alturas estoy tan cansada, que todo me da igual.

Hace tiempo me hubiese gustado ver a otros en mis zapatos, hoy sé que eso es una gilipollez que no sirve para nada.

He dado todo de mí, a todos los niveles, no he tenido muchas oportunidades de sentirme feliz, pero guardo en mi recuerdo los momentos en que lo fuí, incluso cuando no me daba cuenta.

Nunca hubiera pensado que a mis 42 años iba a llevar dos sin pareja y no creo que vaya a tenerla, muchas casualidades tendrían que darse. Algo me dice que me quedaré a solas conmigo y no es estar sola lo que me apena, sino haber fracasado también en eso. Que nadie en realidad me haya querido nunca, ni vaya a hacerlo, que ya no pueda siquiera tener esa mini familia, ese amigo;
Y es que la gente quiere una perfección absurda que no existe, en todo, en la amistad, en las relaciones, en el trabajo, en la vida… y yo soy lo más imperfecto que hay, soy lo que nadie quiere hoy día.

Pero sigo siendo jodidamente humana y no puedo evitarlo.

Écho en falta no poder conversar con nadie en confianza o hasta las tantas, nadie con quién ir a sitios dónde con nadie más irías, con quien tener una complicidad especial o dormír a su lado…

No sé porque no me he suicidado todavía, no hay nada que me apegue a éste mundo.

Solo puedo sentir el vacío golpeando mi pecho una y otra, y otra vez.

La existencia nunca, jamás debió traerme aquí.

La existencia es un pesar.

El mundo es una locura.

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